GUERRA COLONIAL Y CRISIS DE 1898

 

La España de la Restauración coincide con un largo periodo de paz en Europa conocido como la época de la Gran Paz. En aquellas fechas, Alemania ejercía el liderazgo en el continente europeo con la figura de Otto von Bismarck, Francia vivía los años de la Tercera República e Inglaterra la era victoriana. Serán precisamente Francia e Inglaterra los dos abanderados del gran impulso colonial que emprendieron las naciones industrializadas en el último tercio del siglo XIX (Conferencia de Berlín, 1884-1885).

Europa se lanza a la conquista de África y de Asia y los Estados Unidos, superada su Guerra de Secesión, ponen sus ojos en las últimas piezas del imperio español: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España será incapaz de contener el empuje del imperialismo norteamericano y vivirá una de las más graves crisis de conciencia de su historia, la “crisis del 98”.

 

Introducción

 

El imperio colonial español, tras la pérdida de la América continental a principios del siglo XIX, estaba formado por las dos grandes islas del Caribe (Cuba y Puerto Rico), las Islas Filipinas en el Pacífico y un conjunto de islotes y pequeños archipiélagos dispersos por este océano.

La situación de Cuba y Puerto Rico presentaba unos rasgos peculiares. Ambas islas, situadas en las cercanías de Estados Unidos, tenían una economía basada en la agricultura de exportación, con el azúcar de caña y el tabaco como principales productos. Esto aportaba a la economía española cuantiosos beneficios, debido a las duras leyes arancelarias que Madrid imponía a estas colonias. La explotación esclavista y la dependencia de España estaban aseguradas con el mantenimiento de tropas por parte de la metrópoli.

La situación en Filipinas era diferente. La población española era escasa y la inversión de capital no era grande. La soberanía española se mantuvo gracias a la presencia militar y de varias órdenes religiosas.

 

Los momentos previos a la guerra

 

El 1868 comenzaron en Cuba los movimientos autonomistas, a raíz de una sublevación popular dirigida por Céspedes (grito de Yara) que dio comienzo a la lucha por la abolición de la esclavitud y por la autonomía política (Guerra de los diez años o Guerra Grande). En esta insurrección influyó el ejemplo de Estados Unidos, donde, tras la Guerra de Secesión (1861-1865), había sido abolida la esclavitud. Asimismo, el proyecto hegemónico de Estados Unidos sobre el Caribe implicaba el desplazamiento de España del área (Doctrina Monroe, “América para los americanos”).

La Guerra de los Diez Años duró hasta 1878, y finalizó con la Paz de Zanjón, por la que el general Martínez Campos se comprometió a conceder a Cuba formas de autogobierno. En 1879 se volvieron a dar algunos conatos de lucha en Oriente en la llamada “Guerra Chiquita”, que acabó desvaneciéndose. En 1892, José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano, partidario de la Independencia.

Las aspiraciones autonomistas terminaron frustrándose. El proyecto de autonomía que presentó Antonio Maura (Partido Liberal) en 1893 llegó demasiado tarde y fue rechazado por el Parlamento español.

Paralelamente, en Puerto Rico, se produjo un proceso similar. Aquí se había conseguido la abolición formal de la esclavitud en 1873, durante la I República (Figueras).

 

Causas del levantamiento independentista

 

En 1895 se reprodujo en Cuba la insurrección con el denominado “Grito de Baire”. Comenzaba así la Guerra de Independencia de Cuba (1895-1898). Las causas del levantamiento fueron:

 

1. El incumplimiento de lo pactado en Zanjón.

2. La incapacidad española para absorber la producción azucarera y proveer a la isla de manufacturas.

3. El aumento del sentimiento patriótico cubano, apoyado por los intereses de los Estados Unidos en la isla. El imperialismo norteamericano, necesitado de nuevos mercados, fijó su atención en los territorios españoles del Pacífico y del Caribe.

 

El movimiento autonomista desarrollado en Puerto Rico tuvo su origen en el descontento generado por la miseria, el analfabetismo y la estructura agraria de la isla, acrecentando el sentimiento independentista puertorriqueño el ejemplo de la insurrección cubana.

 

Al mismo tiempo, en Filipinas (1896) se originaron también movimientos emancipadores dirigidos por José Rizal, fundador de la Liga Filipina. La insurrección filipina tuvo su origen en el descontento de ciertos grupos indígenas con la administración española y con las órdenes religiosas. El envío del general Polavieja puso fin al conflicto, siendo José Rizal condenado a muerte (diciembre de 1896). El intento de Emilio Aguinaldo de reiniciar el conflicto desde su exilio en Hong-Kong coincidió con el comienzo de la guerra hispano-estadounidense (1898).

 

Desarrollo del conflicto

 

El levantamiento cubano fue protagonizado por un grupo de independentistas (como Antonio Maceo) y dirigido por José Martí, quién sublevó en 1895 la parte oriental de la isla (la más antiespañola). Cánovas decidió enviar al General Martínez Campos para negociar con los insurrectos pero, al no conseguirlo, fue sustituido por el general Valeriano Weyler, que propuso como solución la creación de unas líneas fortificadas para dificultar el movimiento de los insurgentes.

Los norteamericanos se implicaron directamente en el conflicto. Enviaron armas, municiones y equipamientos varios a los independentistas. Además, las campañas de prensa de Hearst y Pulitzer movilizaron a la opinión pública en contra del colonialismo español. El presidente norteamericano, William McKinley, protestó ante el Gobierno español por la dura actitud de Weyler, llegando a gestionar con María Cristina de Habsburgo la compra de la isla por trescientos millones de dólares, a lo que la reina regente y el Gobierno español se opusieron.

Pero los Estados Unidos continuaron con sus objetivos y, aprovechando la voladura del acorazado Maine, buque de guerra norteamericano anclado en el puerto de La Habana, presentaron un ultimátum a España en abril de 1898, exigiendo la renuncia española a la soberanía sobre Cuba. Este fue el pretexto para el estallido de la guerra hispano-estadounidense (1898), que enfrentó a los Estados Unidos y a España en el Caribe y en Filipinas. Era la primera vez que los norteamericanos entraban en guerra con un país europeo.

 

La guerra contra Estados Unidos

 

En España se vivieron días de verdadero entusiasmo patriótico, alentado irresponsablemente por los poderes públicos y la prensa. Se creía en la posibilidad de ganar la guerra a EEUU a pesar de su potencial industrial. En realidad, ni se podía ni se estaba preparado para ello.

Gran dificultad presentaba el que la guerra se desarrollara en dos escenarios muy distantes entre sí: el Pacífico (Filipinas) y el Atlántico (Cuba y Puerto Rico). Mejor situados y con mayor capacidad militar, el ataque de los Estados Unidos fue fulminante.

En el Pacífico, la escuadra estadounidense al mando de Dewey partió de Hong Kong hacia Filipinas. La escuadra española de Filipinas, al mando del almirante Montojo, fue derrotada en Cavite. Manila cayó en manos de los norteamericanos tras un dura resistencia.

En el Atlántico se ordenó a la escuadra española que operaba cerca de las Canarias (al mando de Cervera) su traslado a Puerto Rico, para proteger esta isla y la de Cuba. Pero cuando repostaba carbón en Santiago de Cuba quedó bloqueada por la flota estadounidense. Aprovechando estas circunstancias, las tropas estadounidenses desembarcaron en Cuba y atacaron la escuadra española, que fue totalmente aniquilada en el combate de Santiago. Poco después fue ocupada Puerto Rico.

El mal estado de mantenimiento de ambas escuadras, la superioridad naval americana y la estrategia equivocada seguida por España, fueron las principales causas de ambos desastres navales.

 

El Tratado de París

 

Las tres derrotas de Cavite, Manila (Filipinas) y Santiago (Cuba) llevaron a la firma de la Paz. En diciembre de 1898 se firmó el Tratado de París, por el que España reconocía la independencia de Cuba y cedía Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam a Estados Unidos. Las Islas Marianas, las Palaos y las Carolinas (territorios españoles en el Pacífico) fueron vendidas a Alemania al año siguiente por veinticinco millones de marcos.

 

Repercusiones de la guerra. La crisis del 98

 

Las consecuencias de la guerra fueron las siguientes:

 

-Para Cuba, además de arruinada y hambrienta, supuso cambiar de amo: Estados Unidos la ocupó militarmente entre 1899 y 1902, bajo el pretexto de proporcionarle las condiciones necesarias para su independencia política. La independencia política la obtuvo en 1902, pero un año después firmó un tratado comercial con los Estados Unidos que aumentó la dependencia económica respecto al país norteamericano.

-Para Estados Unidos, 1898 marcaba el inicio de una etapa imperialista. Dueños del Caribe, aplicaron la diplomacia del dólar en toda América Latina y el control de las Filipinas ponía en contacto al gigante americano con Asia oriental.

-Para España, la derrota y la pérdida de unos 50.000 combatientes produjo una conmoción intensa en la sociedad. Tanto políticos cómo Silvela (que hablaba de una “España sin pulso”), como intelectuales de la talla de Joaquín Costa, promovieron una profunda revisión de la situación de España. En resumen, el desastre del 98 provocó:

 

-Una crisis de la conciencia nacional, que dio lugar a una explosión intelectual protagonizada por los hombres de la Generación del 98. A ella pertenecieron escritores como Unamuno, Baroja y Valle-Inclán.

-Unas propuestas de reforma y modernización política, el llamado regeneracionismo. Se demostraban las limitaciones del régimen de la Restauración para afrontar los problemas del progreso de España.

-Los nacionalismos adquirieron mayor empuje a raíz de estos hechos.

 

Carmina Hernández San Martín.

Bloque 7: La Restauración borbónica: Implantación y afianzamiento de un nuevo sistema político (1874-1898).

Tema de desarrollo en la opción A y preguntas cortas en la opción B.

 

 

 

Crisis de 1898 (primera parte)

Crisis de 1898 (segunda parte)